Oráculo I-Ching

El oráculo I-Ching también es conocido como el oráculo del cambio y es uno de los métodos de adivinación más antiguos que nos llegan directamente de Asia para equilibrar las energías del Yin y del Yang.

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La utilización de este sistema para adivinar el futuro abarca mucho más que la predicción de acontecimientos posibles, porque el oráculo también nos ofrece una amplia variedad de resultados esclarecedores sobre cómo hemos podido llegar a ese punto y porque la situación en la que nos encontramos se ha materializado de una manera y no de otra.

A diferencia de otros métodos de adivinación el oráculo I-Ching no existe para responder preguntas cerradas si no para analizar las situaciones, decisiones y otros elementos que hayan podido condicionar los resultados.

 

Como utilizar el oráculo del I-Ching

Para utilizar el oráculo del I-Ching no se deben formular preguntas cerradas que sólo requieran ser respondidas con un sí o con un no, también se deben evitar las consultas difusas o poco definidas que puedan dar lugar a lecturas imprecisas.

Ejemplos prácticos de consultas para el oráculo I-Ching

¿Voy a aprobar el examen? Este sería un claro ejemplo de una consulta que no hay que hacer, pues como hemos comentado anteriormente, el oráculo no se limitará a proporcionarnos una respuesta positiva o negativa, si no ha indicarnos el camino y analizar la situación para obtener resultados favorables.

¿Qué debo hacer para aprobar el examen? Esta sí sería una pregunta válida para el oráculo del I-Ching y en los resultados de la lectura podremos ver los aspectos que se deben trabajar para conseguir el objetivo propuesto o el resultado más satisfactorio.

Los usos del oráculo I-Ching

Como cualquier método de adivinación se pueden establecer diversos sistemas de lectura, el más empleado comúnmente es el que utiliza monedas chinas que ya llevan impreso el símbolo del Ying y del Yang que son las dos energías que se miden en la tirada tratando de obtener el resultado que ofrezca menos resistencia para el cambio que queremos producir en la situación o consulta planteada.

Hacer un oráculo I-Ching casero es muy fácil, tan sólo necesitamos tres monedas (de cualquier tipo), en la cara de la moneda se añadirá el número 2 y en el reverso o sello de las monedas el número tres.

Luego se introducirán en una bolsa, se mezclarán y se tirarán sobre un mantel o tapete hasta un máximo de seis veces anotando el resultado de la suma obtenida en cada tirada.

Es importante tomarse un par de minutos de reflexión entre una tirada y otra para concentrarse en la pregunta que se está planteando antes de lanzar las monedas.

Para determinar el resultado se debe hallar la correspondencia con el hexagrama, las distintas combinaciones posibles establecen cuatro líneas de adivinación que son;

  • viejo Yin 6 =(2 + 2 + 2)
  • Joven Yan 7 =2 + 3 + 2, o 3 + 2 + 2, o 2 + 2 + 3
  • Joven Yin 8 =3 + 3 + 2, o 3 + 2 + 3, o 2 + 3 + 3
  • Viejo Yan 9 =3 + 3 + 3

Cada uno de los resultados obtenidos deben anotarse en cada una de las seis tiradas efectuadas y finalmente obtendremos la resolución del oráculo de las mutaciones o del cambio, que nos indicará el camino que nos aconseja seguir.

La cara de la moneda está considerada como fuerza Yin y por eso se le asigna valor 2 estableciendo la correspondencia con las auténticas monedas chinas utilizadas en el oráculo.

La cruz tiene una correspondencia yang respecto a las monedas chinas y por ello se le asigna un valor de 3. Las tablas del hexagrama forman un total de 64 filas que están compuestas por líneas rectas a las que se le atribuye un resultado positivo y líneas irregulares que se interpretan como negativas que son el resultado de las sumas pares, mientras que las positivas se obtienen de las sumas impares.